Nuestro pueblo

       Sitrama de Tera es una localidad española del municipio de Santibañez de Tera (Zamora, Castilla y León). Pertenece a la comarca natural de Benavente y Los Valles. La comarca de Benavente y Los Valles queda situada geográficamente dentro del ángulo noroeste de la Submeseta Norte peninsular.
       

Sabemos que la localidad aparece citada muy pronto en venerables documentos. Se sabe que el 25 de noviembre del año 984 un señor comarcano, llamado Vimara, donó al monasterio de Santa Marta de Tera todo lo que poseía en este lugar de Sitrama. El 25 de octubre de 1063 está registrada otra entrega realizada por Mumadonna al mismo cenobio de unas propiedades aquí situadas.
En la Edad Media, el territorio en el que se asienta Sitrama de Tera quedó integrado en el Reino de León, cuyos monarcas habrían emprendido la fundación del pueblo.
Posteriormente, en la Edad Moderna, Sitrama fue una de las localidades que se integraron en la provincia de las Tierras del Conde de Benavente y dentro de esta en la receptoría de Benavente.

No obstante, al reestructurarse las provincias y crearse las actuales en 1833, Sitrama de Tera pasó a formar parte de la provincia de Zamora, dentro de la Región Leonesa, quedando integrada en 1834 en el partido judicial de Benavente.
Hacia el oriente del casco urbano, más allá del antiguo molino, nos cuentan que existió un pueblo, yermo desde tiempo inmemorial y que se denominó Sitramilla. Al arar aún aparecen piedras y fragmentos de cerámica. Justo al otro extremo, al oeste, se halla El Castro. Es un altozano de cumbre plana, desde el que se domina la vega. Posiblemente fue un poblado fortificado, pero al dedicarse de antiguo a la agricultura se han borrado las defensas que hubo de poseer.

Por el término de Sitrama de Tera cruza una de las vías ganaderas más importantes de la provincia de Zamora, aquella que arrancando de la cañada de La Vizana se dirige hacia Sanabria y Galicia. Tal ruta pecuaria sigue el valle del Tera partiendo desde Benavente, pero su lecho discurre por los altos de la margen izquierda, apartándose así de los sembrados de la vega. Se puede seguir su trazado en los mapas, donde se denomina como Cañada Real. Su existencia para los pueblos de la zona fue siempre muy importante. Al observar las lindes de separación de los términos son varios los que tomaron este camino como confín. Aquí, en Sitrama, marca la divisoria de su territorio con los de Brime de Urz, Cunquilla y Granucillo. La construcción de los modernos accesos entre Benavente y Vigo ha alterado la orografía de la zona, quedando la ancestral ruta pecuaria al lado de la moderna autovía pero sin sobreponerse. Llegar desde el pueblo hasta la cañada es fácil. Lo más cómodo es aprovechar la carretera que desde las casas comunica con Brime de Urz, la cual la cruza inmediatamente después de atravesar a su vez sobre las calzadas de la autovía. Conoceremos así un itinerario aún bien marcado, ceñido por el monte. Queda constancia de que antes era una amplísima banda de pastizales pero progresivamente ha sido invadida por las encinas tras dejar de ser transitada por los rebaños. Existen diversas marras que definen sus orillas y su rumbo. Una de ellas, más destacada, indica el punto de confluencia de los términos de Quiruelas, Brime y del propio Sitrama.

sanmiguelA pesar de su perduración íntegra, el aspecto general de la cañada es un tanto degradado. A la invasión arbórea se le añade la extracción de tierras en algunos puntos y la furtiva utilización como vertedero en otros. Aún así resulta emocionante evocar el paso frecuente y masivo de grandes rebaños en el pasado. Las gentes ancianas de la localidad lo recuerdan con nostalgia. Añaden que también la utilizaban ellos para acudir con sus propios ganados a las ferias de Benavente. En cuanto a su denominación, por aquí, más que como cañada, era conocida como La Vereda, aunque por su anchura siempre fue una vía mayor.

De los edificios religiosos, la iglesia dedicada a San Miguel Arcangel sobresale por su suntuoso artesonado interno y por la portada gótica decorada con bolas. Para construir su torre, dotada de muy agudo remate, dicen que hicieron un gran terraplén rellenando el pago de Valdelatorre. Por la rampa así lograda subían las piedras que se traían de las canteras de Vidriales. Ese talud lo iban agrandando según se elevaba el muro, para desmontarlo del todo tras la conclusión de la obra.

Al explicar la historia de la ermita del Cristo de la Vera Cruz, reconstruida hace pocos años, afirman que dos hermanas, conocidas como Las Benefactores, entregaron sus tierras para fundar una cofradía. Esa asociación religiosas se encargó de crear el santuario sobre una de las fincas donadas. A cambio, cada año, los cofrades tenían que encargar dos misas, por el sufragio de las almas de tales damas, con la obligación de asistir a ellas.

En mayo celebran la fiesta, con una procesión por la tarde en la que devuelven el Crucificando a su oratorio. Es tradición portar un ramo formado por dos triángulos ornamentados con cintas de colores. Los devotos del Bendito Cristo, muchos de ellos residentes fuera, suelen acudir en este 8 de mayo a su Sitrama natal para participar en los actos religiosos.

Tomado de: https://www.facebook.com/oficinaturismo.zamora/